En abril del 2005, en medio de otros avatares, había escrito sobre el TLC. Coviene actualizar argumentos. Recuérdese que, liberales por definición, creemos que del intercambio racional y crítico de las ideas, surgen buenos, deseables y posibles acuerdos. Reconocemos que no siempre llevamos la razón y siempre estamos abiertos a corregir nuestras posiciones, si se nos demuestra, racional y críticamene, lo contrario.
Por supuesto, hay algunas cosas que son casi de principio. Por ejemplo, que las economías abiertas son más productivas y proveen más oportunidades. Pero, dado que no creemos en dogmas, aún ese “principio” no tendríamos objeción de rechazarlo, siempre y cuando se demostrase lo contrario. Es decir, que las economías cerradas son más productivas y proveen más oportunidades que las abiertas.
Eso es lo que explica que estemos a favor del TLC o de cualquier otro instrumento, comercial o no, que favorezca una economía abierta. Ahora bien, es normal que, en una sociedad democrática, un tratado de libre comercio específico, como el TLC, sea objeto de debate particular. En ese debate, defendemos la aprobación del TLC, pero lo hacemos desde nuestra propia perspectiva. No de ninguna otra. Algunos ejemplos son convenientes.
Se sabe que es falso el argumento que rechaza la aprobación del TLC señalando que no contempla los intereses del sector agrícola. Esa posición olvida que lo acordado incluye normas sobre los llamados productos sensibles, períodos de protección y otros temas relacionados. Sabemos que lo negociado, de casi todos los productos, refleja las condiciones que los propios productores solicitaron. El caso del arroz es diferente. Es cierto que existe un sector nacional del arroz, pero ni es tan democrático en su participación de la propiedad ni tan estrictamente agrícola. Además, se olvida que, desde la fecha de aprobación del TLC, el sector arrocero tendrá tiempo suficiente para adaptarse. Si, durante esa transición, no termina siendo competitivo en una economía abierta y fracasan como productores e industriales, pues eso hablará mal de ellos como empresarios. No del TLC. De cualquier manera, como se sabe, con o sin TLC, los libertarios favorecemos la revisión de ese sector.
Ahora bien, reconocemos que, en el nuevo contexto, el sector agrícola enfrentará desafíos y es de responsabilidad llamar la atención sobre esa cuestión que, en ningún caso, puede considerarse reciente el debate sobre ella. Tampoco es nueva la irresponsabilidad con que se ha abordado. Basta recordar que, desde el 2003, el entonces Ministro de Agricultura anunció la elaboración e implementación de medidas para enfrentar esos desafíos. Nos quedamos esperando. Por esa razón, dado que apoyamos lo negociado, también creemos necesario llamar la atención acerca de la importancia de medidas complementarias, que contemple ese tipo de retos. Más aún porque también hablamos de desarrollo rural. Por supuesto, es el Gobierno, y nadie más, quien tiene el deber de la iniciativa.
El caso de seguros es otro ejemplo. No conocemos argumentos serios que respalden la tesis de mantener el monopolio. Es frecuente escuchar que la apertura acabará con la supuesta naturaleza social del monopolio, pero no conozco ningún argumento serio que respalde esa posición y, dada la complejidad de la materia, no sorprende tanta simplificación. Lo cierto del caso es que el INS ha fracasado en su propósito de generar una cultura del seguro y, el mercado, a pesar de la condición monopólica estatal, es poco profundo en seguros tan importantes como los personales. Tampoco ha contribuido con el desarrollo productivo, a través de la inversión de sus reservas; al contrario, ha terminado financiando gasto público ordinario. Se menciona que la apertura afectaría el carácter social del seguro de riesgos del trabajo, pero quien lo afirma desconoce su naturaleza técnica. Se afirma que se mantiene la vigencia del argumento que justificó la creación del monopolio para evitar la fuga de capitales, pero se desconoce el papel de las reservas técnicas, el margen de solvencia y sus inversiones.
Pero ello no implica dejar la seriedad en la normativa legal que respalde la apertura. Un mercado abierto de seguros requiere normas claras, en beneficio de los agentes del mercado y asegurados. Precisa claridad en la normativa sobre inversiones. Necesita de un órgano regulador especializado, técnico e independiente. Llamar la atención sobre esos detalles, es ejemplo de responsabilidad. No de otra cosa. Y, por supuesto, es del Gobierno que se espera lo que corresponde.
Hay muchos otros ejemplos. En cualquier, como sabemos, como la normativa lo precisa, la Asamblea Legislativa debe aprobar o rechazar el Tratado. El Gobierno asumir su responsabilidad. Todo como Dios manda.
Por supuesto, hay algunas cosas que son casi de principio. Por ejemplo, que las economías abiertas son más productivas y proveen más oportunidades. Pero, dado que no creemos en dogmas, aún ese “principio” no tendríamos objeción de rechazarlo, siempre y cuando se demostrase lo contrario. Es decir, que las economías cerradas son más productivas y proveen más oportunidades que las abiertas.
Eso es lo que explica que estemos a favor del TLC o de cualquier otro instrumento, comercial o no, que favorezca una economía abierta. Ahora bien, es normal que, en una sociedad democrática, un tratado de libre comercio específico, como el TLC, sea objeto de debate particular. En ese debate, defendemos la aprobación del TLC, pero lo hacemos desde nuestra propia perspectiva. No de ninguna otra. Algunos ejemplos son convenientes.
Se sabe que es falso el argumento que rechaza la aprobación del TLC señalando que no contempla los intereses del sector agrícola. Esa posición olvida que lo acordado incluye normas sobre los llamados productos sensibles, períodos de protección y otros temas relacionados. Sabemos que lo negociado, de casi todos los productos, refleja las condiciones que los propios productores solicitaron. El caso del arroz es diferente. Es cierto que existe un sector nacional del arroz, pero ni es tan democrático en su participación de la propiedad ni tan estrictamente agrícola. Además, se olvida que, desde la fecha de aprobación del TLC, el sector arrocero tendrá tiempo suficiente para adaptarse. Si, durante esa transición, no termina siendo competitivo en una economía abierta y fracasan como productores e industriales, pues eso hablará mal de ellos como empresarios. No del TLC. De cualquier manera, como se sabe, con o sin TLC, los libertarios favorecemos la revisión de ese sector.
Ahora bien, reconocemos que, en el nuevo contexto, el sector agrícola enfrentará desafíos y es de responsabilidad llamar la atención sobre esa cuestión que, en ningún caso, puede considerarse reciente el debate sobre ella. Tampoco es nueva la irresponsabilidad con que se ha abordado. Basta recordar que, desde el 2003, el entonces Ministro de Agricultura anunció la elaboración e implementación de medidas para enfrentar esos desafíos. Nos quedamos esperando. Por esa razón, dado que apoyamos lo negociado, también creemos necesario llamar la atención acerca de la importancia de medidas complementarias, que contemple ese tipo de retos. Más aún porque también hablamos de desarrollo rural. Por supuesto, es el Gobierno, y nadie más, quien tiene el deber de la iniciativa.
El caso de seguros es otro ejemplo. No conocemos argumentos serios que respalden la tesis de mantener el monopolio. Es frecuente escuchar que la apertura acabará con la supuesta naturaleza social del monopolio, pero no conozco ningún argumento serio que respalde esa posición y, dada la complejidad de la materia, no sorprende tanta simplificación. Lo cierto del caso es que el INS ha fracasado en su propósito de generar una cultura del seguro y, el mercado, a pesar de la condición monopólica estatal, es poco profundo en seguros tan importantes como los personales. Tampoco ha contribuido con el desarrollo productivo, a través de la inversión de sus reservas; al contrario, ha terminado financiando gasto público ordinario. Se menciona que la apertura afectaría el carácter social del seguro de riesgos del trabajo, pero quien lo afirma desconoce su naturaleza técnica. Se afirma que se mantiene la vigencia del argumento que justificó la creación del monopolio para evitar la fuga de capitales, pero se desconoce el papel de las reservas técnicas, el margen de solvencia y sus inversiones.
Pero ello no implica dejar la seriedad en la normativa legal que respalde la apertura. Un mercado abierto de seguros requiere normas claras, en beneficio de los agentes del mercado y asegurados. Precisa claridad en la normativa sobre inversiones. Necesita de un órgano regulador especializado, técnico e independiente. Llamar la atención sobre esos detalles, es ejemplo de responsabilidad. No de otra cosa. Y, por supuesto, es del Gobierno que se espera lo que corresponde.
Hay muchos otros ejemplos. En cualquier, como sabemos, como la normativa lo precisa, la Asamblea Legislativa debe aprobar o rechazar el Tratado. El Gobierno asumir su responsabilidad. Todo como Dios manda.
Walter: excelente artículo. Gracias oeb.
ResponderEliminarLic. Oscar Emilio Barahona de Leon
Walter que buen artículo
ResponderEliminardeisy ospina
Es un placer volver a saludarlos y a escribirles pues en si me gustaria saber algunas cosas, como realmente que es el TLC y que contiene ya que hay muchos decires pero..., en sí nada claro que hay detras del tratado, bueno y malo para el bienestar publico. Sabemos que el monopolio que hay en nuestro pais es gigantesco y dificil de derribar, Tambien he observado a los huelgistas y los que asumen esta bochornosa posiciñon, por no estar de acuerdo pero son los mismos que tienen el pais monmopolisado como son CCSS,ICE y otros que nos rigen, pues bien es cierto actualmente son los unicos que ofrecen dichos servicios. Ahora me gustaria saber también la respuesta de esta pregunta; está el movimiento Livertario de acuerdo con el TLC y porque. Disculpen si ocasiona un poquito de perdida de tiempo mi pregunta. También digo que mis conviciones siempre son, seguir adelante y no dar marcha atras Dios los Bendiga...
ResponderEliminarmari calde alvara
Más que los aspectos legales de la apertura, son más importantes los aspectos inconstitucionales del Tratado, que me gustaría comentar con ustedes.
ResponderEliminarJosé Miguel Villalobos.
Señor Farah, su ideologìa al igual que los partidos neoliberales viene siendo la misma medicina que nos han recetado en los últimos años, ahí está la muestra màs evidente Figueres, Calderón, Miguel Angel. Aviación Civil, Banco Anglo, y otros más. Cuales serán los intereses de los políticos ahora con el TLC, como se acabaron las buchacas públicas, ahora a vender la soberanía del paìs, a negociar la patria, pobre Costa Rica a donde irà a parar, existen muchos costarricenses que como yo repudiamos a los politicos vende patrias, a los partidos que se entregan a las grandes potencias, y su partido es uno màs de esos. Que lástima entonces que debemos hacer cuando su candidato pregonaba, " PARA ATRAS NI PARA AGARRAR IMPULSO ". En definitiva ustedes son iguales que los otros no existen diferencias a otro con su cuento, y su correo no quiero recibirlo más, su credibilidad queda en entredicho, sea justo proclame y apoye un referendum para que el pueblo externe su criterio, o es que el miedo de que este se pronuncie es el fantasma que asusta a su Presidente y a ustedes. ( son lo mismo ). Los resultados ustedes los tendràn en las pròximas elecciones..
ResponderEliminarMario Mora
Sì pero yo no soy liberal y todos sabemos (aunque algunos no lo acepten) que este TLC NO es un intercambio RACIONAL como bien usted lo apunta. El crecimiento económico no es sinónimo de bienestar para el pueblo. El apoyo de su parte al TLC lo justifico solamente porque no le importe el bien común ni el amor al prójimo que nuestro Señor Jesucristo bien nos predicó.
ResponderEliminarSaludos
Prof. Heidy Murillo
Gracias Walter:
ResponderEliminarVale la pena que se lo reenviés a más gente en la Asamblea y en las Universidades públicas y privadas.
[Julia de la O Murillo] Muy bueno, te felicito.
Un pequeño aporte:
ResponderEliminarEn el párrafo donde “dicen que el TLC que no contempla los intereses del sector agrícola”. Yo explicaría que el TLC contempla la exportación de bananos, melones, mangos, tubérculos, plantas, flores, y muchos mas LIBRE DE ARANCELES a USA ¿Y que son estos? ¿no son productos agrícolas? ¿no se ve beneficiada nuestra agricultura pudiendo exportar libre de aranceles al mayor consumidor del mundo? y viceversa, si a estos productos se les impusiera una tasa arancelaria de ingreso a USA, ¿Qué harían estos agricultores???? Hay tema de sobra para convencer a los agricultores y a la sociedad de cómo se beneficiarían con el TLC. Aquí es donde se caen las mentiras de los neocomunistas!, Saludos,
Jorge Argilés
MUY BIEN FARAH, NUY POPERRIANO, ENSAYO Y ERROR, TODO ES RACIONAL....DEMEN ARGUMENTOS, RACIONALICEN SUS POSICIONES, ENSUCIEMOS UN RATO EL CEREBRO......
ResponderEliminarPablo Pacheco
Muy importante su contribución. Saluods
ResponderEliminarCarlos Murillo
Saludos Walter, como su excompañero en el INS. doy fe de su conocimiento en el campo de los seguros, felicitandolo por sus apresiaciones.
ResponderEliminarAníbal Ramírez
Walter gracias por la información y estoy de acuerdo con tus puntos de vista y enfoque que hacés de cada punto, porque para nadie es un secreto que lo de los sindicatos es solo su enfoque y su beneficio lo que media y no el bien común como lo de los arroceros que lo que buscan es su protección y garantía de tener un negocio lucrativo para ellos sin importarle el consumidor.
ResponderEliminarGracias por el artículo y espero seguir compartiendo tus análisis.
Armando Villalobos
Don Wlater un saludo cordial, he leìdo su correo como siempre, el cual me parece claro en tèrminos de informaciòn, por otra parte reenvìo este otro para que usted sepa que una de las cosas que me agrada es comparar resultados de los paìses ya firmantes, ahora bien, en cuanto a su artìculo, me gustarìa que se refiriera a las cláusulas de propiedad intelectual definidas por ls empresas transnacionales, me gustarìa ademàs saber su opiniòn en cuanto a las asimetrìas que la comisiòn de notables hiciera al documento y què soluciones propone.
ResponderEliminarEn lo personal apoyo los tratados, libres y comerciales, por cuanto como costarricense reconozco que C.R no se puede aislarse, mi responsabilidad es leer e informarme de todo aquel documento al que pueda tener acceso, y de esa manera tener un poco màs de criterios, sin embargo cuando se habla de la inseguridad jurìdica con ICC o con el TLC, o del compromiso de la soberanìa nacional en cuestiones de violencia e intervenciòn militares, es cuando pienso que personas como usted que tienen màs conocimieto deben de pronunciarse de forma expedita ante la opiniòn pública, ya sea para defender o desenmascarar a quienes consideran ustedes que no dicen la verdad, quizàs eso ayude a que muchas personas comprendan en lenguaje tico que pasa realmente.
Es indudable que en una negaciacìón sea cual sea el tipo que sea, jurìdica, comercial, social, existe la posibilidad de que alguien gane màs que el otro, de lo contrario no tendrìa sentido la iniciativa, son excepciones en que las partes involucradas tengan posibilidad de ganar por partes iguales, por tanto me gustarìa saber su opiniòn en cuanto a lo que usted considera si realmente este tratado nos benefcia o no? y porquè ?le parecerà extraña la pregunta, o dicho de otra manera a quièn va a beneficiar màs, o habrà condiciones paralelas para ambos paìses. De mi estima como siempre.
Flory Brenes
Tenés razón en todo lo que decís, Walter y por eso es que los libertarios de hueso colorado (no rosado) nos quedamos boquiabiertos al enterarnos de la "nueva" posición de uno de nuestros diputados, quien se supone fue escogido no solo democráticamente, sino con la ilusión de que defendiera nuestros ideales de siempre. Sembrar dudas a estas alturas, máxime cuando se trata del futuro del país, o bien evidencia un absoluto desconocimiento de lo que significa el paradigma de la libertad, o por el contrario, segundas o secretas intenciones que atentan contra la transparencia ideológica que nos ha caracterizado a los libertarios por más de una década.
ResponderEliminarQue el TLC no está del todo bien? Eso lo sabemos todos, pero no por ello vamos a renunciar a la responsabilidad cívica de decirle sí, porque de lo que se trata es de escoger entre la libertad de comercio o seguir como estamos, porque Walter, ya estamos aislados y nos estamos aislando cada vez más y perdiendo cada día nuevas y mejores oportunidades para nuestra gente. Por eso es que yo quisiera ver una actitud más firme, más protagónica del ML en la comisión legislativa que lo está tramitando, porque ya es un secreto a voces que los populistas la están manejando como les da la gana y los libertarios nos hemos contentado (Y NOS SEGUIMOS CONTENTANDO) con apoyar todas y cualesquier ocurrencia de la fracción oficialista, como por ejemplo, la infeliz resolución del Presidente del Congreso donde le fija fecha límite de votación al proyecto.
Una comisión se maneja con tacto y con carácter, no a golpe de ocurrencias y modestia aparte, sé muy bien de lo que estoy hablando.
Mario Avilés Sasso