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sábado, 8 de abril de 2006

CCSS y TLC: 1

28 de marzo, 2006

A inicios de este mes, la Junta Directiva de la CCSS (JD) adoptó su posición con relación al TLC. No hubo unanimidad. Los Representantes del cooperativismo y del sindicalismo (R) no la apoyaron. En ambos casos, las observaciones giraron alrededor de los mismos ejes: mercado laboral y CCSS; seguros; medicamentos, patentes y propiedad intelectual y contratación administrativa.

Seguros

Los R se ocupan de varias cuestiones: ¿los seguros sociales entran o no bajo el ámbito del TLC?, ? ¿cuál debe ser el futuro de los seguros de Riesgos del Trabajo y Automotores? ¿la apertura de los seguros comerciales amenaza el modelo solidario de los seguros sociales?

Los R señalan que el tema de si los seguros sociales entran o no, bajo el ámbito del TLC, es uno de "los más complejos y ambiguos del TLC". Mencionan que, aunque se excluyen del Anexo 12.9.2, no se sabe si se excluyen de todo el capítulo 12; que existe la posibilidad de "diversas interpretaciones" y que "no queda claro si abarca la administración y gobierno de los seguros sociales, sobre todo relativos a las nuevas contingencias..., por ejemplo si el país decide promulgar una ley para pasar la administración y el gobierno de los riesgos del trabajo en condiciones monopólicas del INS a la Caja o incluir un seguro de desempleo administrado por la Caja".

En lugar de reflexionar sobre "nuevas contingencias" que atender, zapatero a tus zapatos; bien hechos, por favor. En lugar de elucubraciones, a cumplir con sus responsabilidades fijadas por ley. Suficiente con el trabajo pendiente. Es una de las facetas de nuestra actual identidad nacional: planeamos todo mal y no hacemos nada bien. Si toma el rumbo de la clarificación de los hechos, la ambigüedad puede ser madre del conocimiento. Pero también lo puede ser del error, si toma el camino de los prejuicios. Suficientes desafíos institucionales para argumentar, en contra del TLC, de la posibilidad, ni siquiera certeza, de atender o no, en el futuro, "nuevas contingencias", por parte de la CCSS. Si la aprobación del TLC implica que la CCSS deberá concentrarse en lo que fue creada, rescatar su espíritu solidario, con eficiencia y eficacia, entonces, bienvenido. Si no lo hace, lástima.

En cualquier caso, los R no afirman que los seguros sociales estén fuera del TLC, sino que tienen dudas sobre ello. No hay que ir muy lejos para conocer la respuesta. El informe de la JD, precisa que el TLC "no contempla modificaciones en los Seguros Sociales que administra la CCSS, ya que se refiere concretamente al rompimiento del monopolio de Seguros por parte del INS". En la carta de los R, no se demuestra lo contrario.

Pero además, los potenciales ejemplos que mencionan están "pal'tigre". Sobre el seguro de desempleo, a la tica, las reglas ya están definidas y no veo la necesidad que la CCSS incremente su participación en este sistema, más del que ya tiene. Todo lo contrario.

Con relación al Seguro de Riesgos del Trabajo (RT), los R afirman que, "como parte de las provisiones legales a poner en marcha debería estudiarse la posibilidad de trasladar el seguro de RT a la CCSS". Espero que nadie seriamente considere esta opción. Solo pensar en el potencial infierno que esperaría a los trabajadores, en la calidad de la prestación de los servicios por parte de la CCSS, crispa los nervios. Como lo crispan, imaginarse que los recursos financieros del seguro de riesgos del trabajo formen parte de su política de inversiones. Quienes apoyan la iniciativa de trasladar la administración de RT a la CCSS, merecen el premio a la ingenuidad, el castigo a la insensatez o ambos. En cualquier caso, la apertura en la administración de RT no afecta la naturaleza solidaria del seguro (mantiene la fuente de financiamiento -el aporte patronal) y saca la politiquería de las inversiones de la actividad aseguradora, en favor del desarrollo de un mercado de capitales de largo plazo. Finalmente, no tan curiosamente, los R no plantearon que la administración del Seguro Obligatorio de Automotores (SOA pasara también a manos de la CCSS.

Los R también mencionan el posible efecto del TLC derivado de la ambigüedad de los límites de un "un riesgo laboral o de un riesgo común en la salud, o en los casos de agotamiento de las pólizas". De acuerdo a ellos, "el seguro de salud actualmente (sic) subsidia a las aseguradoras privadas, tanto en el SOA como en RT. El TLC agravaría esta situación debido a que las aseguradoras privadas, en tanto empresas con fines de lucro, tenderían a reducir costos mediante su traslado a la CCSS". A lo que se refieren los R es a los casos donde existen dudas acerca de la naturaleza, por ejemplo, de un accidente que, por sus características, puede ser o no, considerado como RT, SOA o de Salud. En algunos casos ese límite no es claro, por lo que entran en conflicto los intereses, en la actualidad, del INS y de la CCSS, acerca de quien debe cubrir las prestaciones y pérdidas derivadas.

Es falso que "actualmente, el seguro de salud actualmente subsidia a las aseguradoras privadas", ya que, de Perogrullo, hay un monopolio de seguros; a lo sumo, subsidiaría al INS. Pero tampoco es verdadero afirmar que existe un subsidio en los casos en que la CCSS debe asumir la atención de pacientes de accidentes, finalmente no considerados como RT o SOA. Si no son competencia del Seguro de Riesgos del Trabajo o del Obligatorio de Vehículos, lo son del Seguro de Enfermedad. No hay dónde perderse ni subsidio que inventar. Cada régimen asume su riesgo. En las actuales condiciones monopólicas o en mercado abierto.
Es cierto que estos "casos límite" forman parte de una larga y vergonzosa tradición, entre el INS y la CCSS, por eximirse de su responsabilidad con trabajadores y asegurados. Mi experiencia de hace algunos años, en el Departamento de Riesgos del Trabajo del INS, me proporcionó algunas aproximaciones acerca de quienes, normalmente, no desean asumirla. Pero la argumentación de los R, desea proyectar un impacto de estos casos, mayor del que realmente tienen, en el conjunto de accidentes de RT y SOA. Señalar, como lo hacen los R, que, frente a la apertura derivada de la aplicación del TLC, "la mera aplicación de la ley no resuelve la problemática y se necesita un nuevo andamiaje institucional del Seguro de Riesgos del Trabajo", es algo menos que un buen chiste, algo más que desconocimiento de la normativa aplicable o la permanente tentación de resolver los problemas burocráticamente, otra de las características de los ticos de hoy. A lo sumo, establecer reglas claras para la definición de estos casos límites, no en favor de la CCSS o de las aseguradoras privadas, sino del trabajador y asegurado.

Debate sobre el TLC-2

25 de abril, 2005

Tuve la oportunidad de recibir algunos mensajes a propósito de mi columna anterior, dedicada al tlc. El más feíllo fue el de don Juan Mora, de Palmafor. Me solicitó que no le enviara "mensajes tan arrastrados y vendepatrias..se nota de quien vive y a quien sirve". Le aclaré que notó mal, ya que, por razones de salud, este es el peor momento para acusarme de eso. Pero también recibí mensajes llamándome la atención sobre algunos supuestos de mi anterior columna.

a) Tratado y Desarrollo. Con don Renato Alvarado, Presidente de la Cámara Costarricense de Porcicultores, intercambié puntos de vista sobre esa relación. No existe certeza sobre su futuro. Dependerá del contexto y de lo que se haga o no se haga. Pero eso tiene que ver con nuestra propia responsabilidad, no con el tratado. Pero dada la naturaleza actual de nuestro sector productivo y su relación con el comercio exterior, la expansión hacia y desde el mercado estadounidense resulta económica y productivamente inevitable y necesaria. Comparto la preocupación sobre nuestra escasa preparación para enfrentar los retos del tratado. La incapacidad de comex relacionada con violaciones de contingentes de la carne de cerdo en otros tratados o, el ineficiente papel del departamento de salud vegetal y animal del mag, la justifican. Son ejemplo. Pero eso habla de la incompetencia, corrupción y problemas que caracterizan al sector público. No de ningún tratado. Pienso que la Agenda Complementaria es un excelente instrumento para presionar en esa dirección
b) La Cláusura Laboral. Con don Marco Vinicio Ruiz, de la Cámara de Industrias, dialogué sobre quién debe asumir la multa prevista por el incumplimiento de las normas laborales. En general, es la misma que se ha venido definiendo en tratados comerciales similares, incluyendo el de Estados Unidos con Chile. En todos ellos la multa deba ser asumida por el Estado, por incumplimiento de su función reguladora del mercado laboral. Por el contrario, mi postura es que, el inclumplimiento jurídico de la norma laboral, presupone el incumplimiento ético de la responsabilidad empresarial para con la sociedad. La empresa debe pagar la multa. De lo contrario, la violación ética termina socializada vía presupuesto nacional y no como debiera, por el impacto en sus clientes. De cualquier manera, siempre quedará la opción impositiva.

c) Medicamentos. Con don Román Macaya, de la Cámara de Productores de Genéricos, tuve un agradable intercambio de información. LLegamos a algunas conclusiones compartidas. El TLC no afecta el actual Cuadro de Medicamentos de la Caja pero sí impactará su futuro. La Caja incorpora, aproximadamente, 20 medicamentos nuevos al año. Don Román precisa algunos motivos. Pero no existe cuantificación acerca de ese impacto, a pesar que menciona algunas cifras, aproximaciones, sin poder explicativo suficiente para justificar el argumento que, lo negociado en el tratado, acabará con la CCSS y la Seguridad Social. Estuvimos de acuerdo en que, el equipo negociador de Costa Rica, no tenía razón alguna para acordar el incremento del período de protección de los datos de prueba. Ni el contexto interno, ni las condiciones actuales de negociación regional y global sobre propiedad intelectual, justificaban esa postura. Además, fue acordada sin un estudio que indicara su impacto, tal como lo reconoció en su visita al Congreso de Estados Unidos, la semana pasada, el propio Ministro de Comercio Exterior. La irresponsabilidad del Ministro solo es equiparable a la irresponsabilidad del equipo negociador. De cualquier manera, mientras que no se sepa el impacto real es imposible resolver la controversia; pero el peso de la prueba corresponde a quienes afirman el inevitable impacto negativo de lo acordado. Mientras tanto, no hay razón alguna para convertir la diferencia en motivo para la guerra. De hecho, tal vez sea una buena razón para recordar que, en toda guerra, los muertos siempre deben tener una razón por la cual morir.

De cualquier forma, no nos pusimos de acuerdo sobre el futuro de los medicamentos. Mientras que para don Román el futuro son los genéricos, para mí es la investigación propia. La realidad es terrible. "La CCSS hace muy poca investigación y ninguna ha sido patentada. De hecho, Costa Rica solamente ha generado 26 patentes en los últimos 5 años, mientras que el resto del mundo ha generado mas de 750,000. Ese es nuestro "balance", precisa don Román. Pero lo que para don Román es un buen argumento para justificar su opción por los medicamentos genéricos, a mi me parece un buen argumento en favor de utilizar el Tratado, mediante la Agenda Complementaria, para, de una vez por todas, tomar en serio el tema de la investigación.

Solo para agregar un dato más sobre la necesidad de cambiar nuestra mentalidad sobre propiedad intelectual. Los avances que ha tenido últimamente la química orgánica están permitiendo que los nuevos fármacos estén basados tanto en productos naturales de estructura compleja, como en moléculas totalmente nuevas diseñadas en los laboratorios. Menos de una de cada cien moléculas desarrolladas, que cuenta con indicaciones terapéuticas sólidas, se acaba comercializando. Si de guerras se tratara, esta debiera ser fundamental, no con baños de sangre, sino con neuronas saltarinas.

d) Apertura del Mercado de Seguros. Desde que hace ya 12 o 13 años tuve que renunciar como dirigente sindical y funcionario del INS -por promover un debate para una apertura equilibrada del monopolio de seguros- nada o casi nada ha pasado. Excepto que, en perspectiva histórica, lo que escribímos en aquella época, terminó en una especie de radiografía moderna.

En efecto, el control político -politiquero- del INS continuó, pero nuestro mercado asegurador sigue siendo poco profundo; la inversión de las reservas técnicas no financia el desarrollo de largo plazo. No hay órgano regulador. No hay normas de contrato particulares.. Así que, siguen existiendo buenas razones para favorecer la apertura. Siempre he escuchado el argumento de lo social. Las únicas preocupaciones que deben existir son dos: el Museo de Jade y el Benemérito Cuerpo de Bomberos. Pero no son obstáculo para la apertura. Se conocen alternativas para garantizar su sostenibilidad a largo plazo. De cualquier forma, la apertura le haría un favor al INS, como compañía de seguros. Obligaría a su personal ejecutivo, profesional y técnico, a poner a prueba sus propias capacidades que, debe ser, su principal valor competitivo ¿Una guerra por provocar profesionalmente a los funcionarios de la compañía estatal?

Pero existe otro argumento para evitar la guerra en nombre del monopolio de seguros. Hay sectores nacionales, de la Economía Social, que están listos para una apertura inteligente y equilibrada. Tienen historia, motivos, mercado, y una estrategia ¿Una guerra por afonía?

e) Apertura de Telecomunicaciones La mayoría de argumentos en favor de mantener la situación actual son de naturaleza histórica. Reivindican el papel fundamental que ha tenido el ICE en nuestro desarrollo. LLevan la razón. Pero el pasado es orientación, no camino. Hay argumentos variados sobre la conveniencia o no de la apertura. Pero el mejor sigue siendo por razones de competencia. Un artículo reciente de don Armando Vargas muestra la diversidad de un mercado interno asociado a las telecomunicaciones, esperando un impulso competitivo desde ellas. No puede ser que, en un territorio pequeño con un monopolio de telecomunicaciones, un fuerte sector de software nacional, compùtadoras en educación y no sé cuántas cosas más, incluyendo los bombetas de siempre, descendamos en los indicadores globales en esta materia. No es un buena carta de presentación. Por lo demás, indispensable, sacar a los politiqueros de la administración del ICE. Dado el saqueo de siempre, la apertura sería un buen negocio para el ICE; se reencontraría con su historia.

Los temas de telecomunicaciones y seguros no formaban parte de la agenda crítica al inicio de la negociación del tratado. Formaban parte de un compromiso del Presidente de la República. En la actualidad, son el eje fundamental del conflicto de las "dos costaricas". Algo ocurrió en el camino. En primer lugar, hemos navegado capitaneados por la incapacidad, ignorancia e irresponsabilidad de Casa Presidencial. Ha faltado claridad, liderazgo y brújula. Si alguna vez la expresión "gradería de sol" ha tenido sentido, después de la Asamblea Legislativa, es ahora en el Poder Ejecutivo. En segundo lugar, tuvimos un equipo negociador que, sobre estos temas, no jugó transparentemente. En lo particular, me desagradó esa estrategia. Revela incapacidad y oportunismo pero, sobre todo, mala fe.

La educación dice lo que somos, que, como sabemos, dice que no somos mucho. La corrupción es un rasgo, casi, de identidad cultural y existe legítima desconfianza. Tal cual vivimos hoy, donde la guerra es la mejor idea, de unos y de otros.