martes, 28 de agosto de 2007

TLC y Representación Laboral


TLC y Representación Laboral

11 de agosto, 2007
Uno de los argumentos mencionados para oponerse al TLC, por sus efectos en el mundo laboral, es aquel que señala que, de aprobarse la institucionalidad incluida en el texto acordado, se verían seriamente amenazadas la representación de los trabajadores y la llamada representación tripartita tradicional (gobierno, trabajadores y empresarios).
Afirman, quienes se oponen al TLC, que el “Consejo de Asuntos Laborales creado al amparo del TLC, sería el encargado de velar por el cumplimiento de su articulado en esta materia, solo que en su constitución se daría espacio exclusivamente a representación ministerial, con ausencia de representantes del sector laboral”, señalando que esta situación no se corresponde ni con la representación sectorial tripartita establecida en la OIT, menos con los esfuerzos por establecer estructuras permanentes de diálogo al amparo de esa organización, caso de los Consejos Superiores de Trabajo”. Así que “el tema crea inmediata suspicacia entre los sectores sociales, por la forma en que se concibe el seguimiento de los aspectos laborales del Tratado”
¿Puede una suspicacia generar tanto alboroto? Cualquiera que someramente conozca la historia de las representaciones laborales y empresariales en Costa Rica certificará la inutilidad y burocratización del modelo que, paradójicamente, hoy, algunos defienden con pasión desbordada. Las propias organizaciones sindicales han denunciado permanentemente la incompetencia del Consejo de Salarios, ni que decir del Consejo Superior de Trabajo y por ello sorprende tanta galimatía sobre este tema.
El TLC crea un Consejo de Asuntos Laborales integrado por representantes de cada uno de los países. Prescribe que “dentro de cada Ministerio de Trabajo existirá una unidad que servirá de apoyo de contacto con las otras partes y con el público, con el fin de llevar a cabo las labores del Consejo”. Además, cada país “podrá crear un Comité Nacional de Trabajo Consultivo o Asesor, o consultar uno ya existente, integrado por miembros de su sociedad, incluyendo representantes de sus organizaciones de trabajadores y de empresarios”.

Se entiende perfectamente que el Consejo de Asuntos Laborales del TLC solo se integre con representantes nacionales, no sectoriales, dado que es un órgano que reúne la visión de seis países diferentes que, como sabemos, es mucho más compleja que los unilaterales puntos de vista, sindicales o empresariales, que tienden a transformar sus propias visiones en las de todos los demás. Si estamos de acuerdo en que la posición de Costa Rica, en ese Consejo, debe ser resultado de un proceso interno de consulta y debate, con los distintos actores involucrados en el comercio exterior, entonces también lo estaremos en impedir que, posteriormente, algunos de ellos, con su propio y exclusivo fardo de intereses, nos representen a todos.
Por otra parte, llama mucho la atención que aquellos críticos omitan la importancia de la creación de una Unidad dentro del Ministerio de Trabajo, para la atención de los asuntos relacionados con los temas laborales y el TLC. De hecho, puede afirmarse que, en los últimos veinte años, ha sido la decisión más importante que se haya tomado para la vigilancia de los derechos de los trabajadores de nuestro país. A algunos les parecerá insuficiente pero, dados los antecedentes, no hay manera de ocultar su importancia en el desarrollo de la agenda laboral costarricense, a pesar que la dirigencia empresarial se opuso y que la sindical no hizo nada por merecerla. Por supuesto que, conociendo la cultura que priva en el sector público, es necesario inquietarse sobre si dicha oficina y sus funcionarios estarán a la altura de las circunstancias, pero ese, en efecto, es otro tipo de problema.

Los críticos de las cuestiones institucionales del Capítulo Laboral del TLC también reprochan el abandono del esquema tripartito tradicional, es decir, trabajadores, empresarios y gobierno, en la constitución del "Comité Nacional de Trabajo Consultivo o Asesor". Parece como si vivieran aún en el viejo siglo XIX, donde el obrerismo tendía a cubrirlo todo y olviden que la composición social alrededor del aparato productivo hoy es mucho más compleja que hace dos siglos. De mantenerse el esquema tripartito, la economía social, por ejemplo el cooperativismo, quedaría completamente excluida de cualquier participación.

Pero sorprende mucho más este planteamiento, porque han sido las mismas organizaciones que hoy defienden el esquema tripartito, en el marco del TLC, quienes impulsaron, en conjunto con los empresarios (desde el envión inicial de lo que se llamó “Tercera República”) un “Consejo Económico Social”, conformado por los sectores empresarial, laboral y de la economía social, donde se incluirían cooperativas, asociaciones de productores, movimientos solidaristas y academias, que contó con la colaboración del Consejo Económico Social de España, viaje incluido de algunos de nuestros diputados para conocer la experiencia de aquel país -en noviembre del 2002 y que hoy, como proyecto de ley, pulula en la agenda de la Asamblea Legislativa.

Lo cierto es que el “tripartismo” no es más que una reliquia del pasado que no refleja en nada lo que hoy sucede, excepto, claro, que permite, a unos pocos, figurar en la lista de espera para asistir a los magnos eventos de la OIT y, en los medios de prensa, bajo un delirio de grandeza representativa autoconcedida que casi siempre acompaña a quienes se sienten redentores de todos los demás.

Ampliar la base de consulta a la sociedad civil en su conjunto y no dejarla, exclusivamente, a gremialistas-burócratas, empresariales o sindicalistas, es un triunfo para todos, aunque, para ser honesto, eso de "representatividad", cualquiera, no solo la tripartita, a estas alturas, no deja de sonarme como una enorme arbitrariedad. Para los que han hecho de sus vidas meras órbitas alrededor del TLC, esténse tranquilos, sean felices con su representación. A mí, déjenme de este otro lado: el de los que no quieren ser representados.

3 comentarios:

  1. Walter! Un placer saludarlo. Usted escribe tan lindo y por supuesto tan intelectual que no le entiendo absolutamente nada de lo que dice. Debe de ser que soy un maicero. Si entiendo que el TLC sencillamente esta sobre la leyes de Costa Rica.
    Tambien estiendo que las normativas de trabajo que se utilizaran , una vez que entre el TLC en vigencia (Si es que lo logran) seran las de la OIT. Por lo tanto en donde quedan los derechos de los trabajadores? Y quienes los van a defender los representantes que ponga el gobierno. Eso suena paradoja. Porque ellos proclaman el movimiento solidarista, que de solidaridad no tienen nada. El TLC es mas que los diez mandamientos recuerde que es la Biblia de un pequeño sector y su ciego sèquito. Agradecere me traduzcas lo que escribiste porque no se si vas con el NO o como me parece vas con el si.
    Ahhh te recomiendo consigas la peliculas SICKO de Moore. Yo no creo que eso sea invento comunista. Por otro lado estamos descuidando totalemte el medio ambiente, sin darle ninguna importancia a todos los indicadores serios de la amenza global. Seguimos produciendo polucion basura, deforestando y el Principe de la Paz ,Oscar Arias .solo poses publicitarios con una farsa que llama Paz con la Naturaleza. Exitos en tu vida te desea
    11 de agosto, 2007 Luis Pages

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  2. Walter, de nuevo, te agradezco el envío de estos comunicados los cuale son breves pero su contenido es muy bien fundamentado. Cordialmente. 11 de agosto, 2007Jose Alberto Sáenz

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  3. excelente 22 de agosto, 2007Leda Chavarría C

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